Momo: La Escalofriante Verdad Detrás del Reto Viral y la Historia de Terror que Aterrorizó a Internet

En 2018, una figura perturbadora comenzó a circular por internet, sembrando el pánico entre padres, educadores y usuarios de redes sociales por igual. Conocida como “Momo”, esta imagen de una mujer con rasgos grotescos se convirtió en el centro de un reto viral que prometía desafíos peligrosos y, en algunos casos, consecuencias mortales. La historia de Momo rápidamente se transformó en una moderna leyenda urbana, una historia de terror digital que se propagó a la velocidad de la luz a través de plataformas como WhatsApp y YouTube.
El fenómeno de Momo se alimentó del miedo y la desinformación, convirtiéndose en un ejemplo escalofriante del poder de las fake news y el pánico moral en la era digital. Aunque muchos de los rumores que circulaban alrededor del reto resultaron ser exageraciones o directamente falsos, la imagen de Momo y la amenaza percibida generaron una enorme preocupación a nivel mundial. La preocupación no solo radicaba en los supuestos desafíos, sino también en la posibilidad de que la cuenta de “Momo” fuera utilizada para recopilar información personal o acosar a menores.
Este artículo se sumerge en la escalofriante verdad detrás del reto de Momo, explorando su origen, los riesgos asociados, su propagación, la respuesta de las autoridades y, finalmente, la desmitificación de la histeria colectiva que lo rodeó. Analizaremos cómo esta historia se transformó en un mito contemporáneo y qué lecciones podemos extraer de esta experiencia para navegar en el complejo mundo digital.
El Reto Viral de Momo
El llamado “Reto de Momo” se materializó principalmente a través de WhatsApp, donde los usuarios recibían mensajes de un número desconocido que mostraba una imagen inquietante de una mujer con ojos saltones y una sonrisa forzada. Este número, asociado a un perfil con la imagen de “Momo”, invitaba a los destinatarios a participar en una serie de desafíos progresivamente más peligrosos y perturbadores. En muchos casos, se afirmaba que al aceptar participar, los usuarios se sometían a la manipulación y las amenazas de un ente desconocido.
Los supuestos desafíos incluían desde simples actividades como autolesionarse levemente hasta actos más extremos, como difundir información falsa o incluso atentar contra la propia vida. Los mensajes eran diseñados para aterrorizar a la víctima, instándola a continuar con los desafíos bajo la amenaza de revelar información personal o causar daño a sus seres queridos. La naturaleza coercitiva de la comunicación y la ambigüedad de las instrucciones contribuían a crear un ambiente de terror y desesperación en aquellos que eran contactados por el número de “Momo”.
La alarma se disparó cuando comenzaron a circular informes de niños y adolescentes que afirmaban haber sido contactados por “Momo” y que se sentían amenazados por los mensajes recibidos. Estos informes, amplificados por los medios de comunicación y las redes sociales, contribuyeron a crear una atmósfera de pánico generalizado. La preocupación se centró en la vulnerabilidad de los menores y la facilidad con la que podían ser víctimas de este tipo de manipulación en línea.
Origen de la Imagen

La inquietante imagen que dio vida al reto de Momo no surgió de la nada; tiene un origen específico y bastante mundano. La fotografía proviene de una escultura creada por Keisuke Aisawa, un artista japonés que forma parte del colectivo de arte conocido como Pink Doll. La escultura, titulada “Mother of Momo”, representa una figura femenina con rasgos grotescos, inspirada en la figura de una ubume, un demonio femenino del folclore japonés asociado al parto y a la muerte.
Aisawa creó la escultura en 2016 como parte de una exposición de arte en Japón. Su intención no era provocar miedo ni promover actos peligrosos, sino explorar temas como la ansiedad, la soledad y la incomodidad en la sociedad moderna. La imagen de “Momo” se difundió inicialmente en círculos de arte y fotografía en Japón, donde fue apreciada por su estética particular y su capacidad para generar una respuesta emocional en el espectador.
Sin embargo, la escultura terminó siendo objeto de controversia y fue retirada de la exposición debido a las quejas de algunos visitantes que la consideraban perturbadora. Posteriormente, la imagen fue redescubierta y utilizada en contextos completamente diferentes, incluyendo el reto viral de Momo, donde su significado original se distorsionó y se le atribuyeron intenciones maliciosas. La apropiación indebida de la imagen y su asociación con el reto viral generaron controversia en la comunidad artística y provocaron que Aisawa expresara públicamente su incomodidad ante el uso que se le estaba dando a su obra.
Riesgos y Peligros

Si bien gran parte de la histeria en torno al reto de Momo fue infundada, no se pueden ignorar los riesgos y peligros potenciales asociados a este tipo de fenómenos virales. Uno de los principales riesgos es la exposición a contenido perturbador e inapropiado, que puede tener un impacto negativo en la salud mental y emocional de los usuarios, especialmente de los niños y adolescentes. La visualización de imágenes violentas o amenazantes puede generar ansiedad, miedo y pesadillas, e incluso desencadenar trastornos psicológicos en personas vulnerables.
Otro peligro importante es el robo de información personal. Los estafadores y delincuentes pueden utilizar el reto de Momo o fenómenos similares como una forma de recopilar datos personales de los usuarios, como nombres, direcciones, números de teléfono o contraseñas. Esta información puede ser utilizada para fines maliciosos, como el robo de identidad, el fraude financiero o el acoso en línea. Por eso, es crucial extremar las precauciones al interactuar con desconocidos en internet y nunca compartir información personal con fuentes no verificadas.
Además, el reto de Momo podía ser utilizado como plataforma para el cyberbullying y el acoso en línea. Los agresores podían utilizar la imagen de “Momo” y el desafío viral para intimidar, amenazar o humillar a sus víctimas. En los casos más graves, el acoso en línea puede llegar a tener consecuencias devastadoras, como la depresión, el aislamiento social e incluso el suicidio.
Propagación y Plataformas

La rápida propagación del reto de Momo se debió en gran medida a la popularidad de plataformas como WhatsApp y YouTube. WhatsApp, con su amplia base de usuarios y su sistema de mensajería instantánea, fue el principal canal de distribución del reto. Los mensajes con la imagen de “Momo” se enviaban a través de cadenas de mensajes, llegando a un gran número de personas en poco tiempo. La naturaleza viral de WhatsApp facilitó la propagación del reto, ya que cada usuario que recibía el mensaje podía reenviarlo a sus contactos.
YouTube también jugó un papel importante en la difusión del reto, aunque de manera indirecta. Se afirmaba que “Momo” se insertaba en videos infantiles y videos populares de YouTube, apareciendo repentinamente en momentos inesperados para asustar a los espectadores. Aunque estas afirmaciones resultaron ser en gran medida falsas, contribuyeron a aumentar el pánico y la preocupación en torno al reto. Los rumores sobre la presencia de “Momo” en YouTube Kids, la versión de la plataforma destinada a niños, generaron una gran indignación y exigieron una respuesta a las autoridades de YouTube.
Además de WhatsApp y YouTube, el reto de Momo también se propagó a través de otras plataformas de redes sociales, como Facebook, Twitter e Instagram. Los usuarios compartían capturas de pantalla de los mensajes de “Momo” y videos relacionados con el reto, amplificando su alcance y generando una mayor conciencia sobre el fenómeno. La combinación de estas plataformas contribuyó a crear una suerte de ecosistema digital donde el reto viral de Momo podía prosperar y extenderse a un público cada vez más amplio.
Desmintiendo la Alarma

A pesar del pánico generalizado, la gran mayoría de los informes sobre el reto de Momo resultaron ser exageraciones o directamente falsos. Las autoridades y los expertos en seguridad en línea investigaron a fondo el fenómeno y determinaron que no existía evidencia sólida de que el reto estuviera causando daño real a nadie. La mayoría de los supuestos casos de contacto con “Momo” fueron identificados como hoaxes o bromas pesadas.
Una de las mayores exageraciones fue la afirmación de que “Momo” se insertaba en videos infantiles de YouTube y YouTube Kids. YouTube desmintió rotundamente esta afirmación y aseguró que había revisado exhaustivamente su plataforma y no había encontrado evidencia de videos alterados con la imagen de “Momo”. La empresa también intensificó sus medidas de seguridad para evitar la propagación de contenido inapropiado en su plataforma.
Además, se descubrió que muchos de los números de teléfono asociados a “Momo” pertenecían a personas inocentes que no tenían nada que ver con el reto. Estos números eran utilizados por estafadores y trolls para sembrar el pánico y engañar a los usuarios. Se instó a las personas a no contactar a estos números y a denunciarlos a las autoridades competentes. La falta de pruebas concretas y la evidencia de falsedad llevaron a muchos expertos a catalogar el reto de Momo como un ejemplo de pánico moral alimentado por informes no verificados.
Reacciones y Medidas

La creciente preocupación por el reto de Momo provocó una serie de reacciones y medidas por parte de las autoridades, las plataformas de redes sociales y las organizaciones de protección infantil. Las autoridades en varios países, incluyendo Argentina, Brasil, Colombia, España y México, emitieron advertencias públicas a los padres y educadores sobre los peligros del reto y recomendaron tomar medidas preventivas para proteger a los niños y adolescentes.
WhatsApp y YouTube también tomaron medidas para combatir la propagación del reto. WhatsApp implementó herramientas para bloquear y reportar los números asociados a “Momo” y eliminó cuentas que propagaban el reto. YouTube intensificó sus medidas de seguridad para detectar y eliminar contenido inapropiado relacionado con “Momo” y colaboró con las autoridades para investigar los casos reportados.
Las organizaciones de protección infantil, como UNICEF y Save the Children, lanzaron campañas de concienciación para informar a los padres y educadores sobre los peligros del reto de Momo y ofrecer consejos sobre cómo proteger a los niños y adolescentes en línea. Estas campañas enfatizaron la importancia de la comunicación abierta y honesta entre padres e hijos, la supervisión del uso de internet y la educación sobre los riesgos en línea.
El reto de Momo, aunque en gran medida desmentido como una amenaza real, sirvió como un recordatorio escalofriante de los peligros que acechan en el mundo digital. La historia de terror de Momo demostró cómo la desinformación, el pánico moral y la suposición pueden propagarse rápidamente en línea, generando una histeria colectiva que puede tener consecuencias reales. Es crucial recordar que gran parte de lo que circula en Internet no es necesariamente verdad, y que es importante verificar la información antes de compartirla.
El fenómeno de Momo también destacó la importancia de la seguridad en línea, la educación digital y la comunicación abierta entre padres e hijos. Los padres deben estar al tanto de las actividades en línea de sus hijos, supervisar su uso de internet y hablar con ellos sobre los riesgos y peligros potenciales. Los niños y adolescentes deben ser educados sobre cómo proteger su información personal, cómo identificar contenido inapropiado y cómo buscar ayuda si se sienten amenazados o acosados en línea.
En última instancia, la historia de Momo nos enseña que la vigilancia constante y la prevención son esenciales para proteger a las personas vulnerables de los peligros del mundo digital. El legado de Momo no debe ser solo el miedo, sino una mayor conciencia y responsabilidad en el uso de internet.
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